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"Entierro y Resurrección de Cristo"

"Entierro y Resurrección de Cristo"

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PALABRAS CLAVE
Silos, románico, escultura, siglo XI, medievo


Relieve del Entierro y  Resurrección de Cristo. Claustro bajo de Santo Domingo de Silos. Burgos, España. Escultura monumental de arte Románico. Siglo XI.

La obra a comentar es uno de los ocho relieves que adornan los machones (pilares de los ángulos) del claustro bajo del Monasterio de Santo Domingo de Silos, la más importante y bella abadía benedictina de Castilla.

El Monasterio era un lugar de oración y centro económico e intelectual en la Edad Media. Probablemente el origen de éste sea un cenobio de época visigoda. El conde Fernán González fundó el monasterio en 919.  Alcanzó su esplendor en el siglo XI con el abad Domingo (1041-1073), quién hizo construir una iglesia románica de tres naves. Al morir, su prestigio y fama de santo atrajeron a los peregrinos pasando a llamarse de Santo Domingo de Silos y recibiendo generosas donaciones y bienes de los reyes. Se hizo necesario ampliar y construir  nuevos edificios. Su sucesor, el abad Fortunio, comenzó las obras del claustro y resto de dependencias. En el siglo XVIII la iglesia románica fue derribada y reconstruida por Ventura Rodríguez en estilo neoclásico. Se mantuvo el claustro, la joya del monasterio y uno de los más importantes de Europa.
El Claustro era un espacio abierto que unía las diversas dependencias del monasterio, como la sala capitular y el refectorio; era a la vez  un lugar de reposo, meditación y de procesiones de los monjes, que simbolizaba el paraíso celestial.

El claustro de Silos es un cuadrilátero irregular de grandes dimensiones, organizado en dos pisos con arcos de medio punto sostenidos por columnas pareadas sobre podium con capiteles individuales y un ábaco común. En los ángulos hay cuatro machones con ocho relieves sobre la vida de Cristo y de la Virgen, que aluden al tema de la redención: La Ascensión, Pentecostés, Entierro y Resurrección, Descendimiento de la Cruz, Discípulos de Emaús, Duda de Santo Tomás, Asunción y Coronación de María y el árbol de Jessé. Junto con las portadas, los claustros constituían el lugar preferente para la escultura en relieve en el arte Románico.

   

Análisis formal:

Materiales: la piedra caliza.
Técnica: la talla de piedra es plana, mediante incisiones con cincel, taladro y trépano. Se trata de un bajorrelieve de una perfecta y delicada ejecución.
Cronología: de fines del siglo XI o comienzos del XII (no hay documentación precisa).
Tema:No existe acuerdo en la interpretación iconográfica entre los estudiosos. Para la mayoría el escultor ha representado en una misma superficie dos temas del Evangelio: El Entierro y La Resurrección de Cristo; para algunos se trata sólo de la Resurrección.
Bajo un arco de medio punto que se apoya en dos finas columnas, rematadas por capiteles corintios, vemos en el centro la escena del Entierro, con Cristo yacente y dos figuras inclinadas – José de Arimatea que le agarra el brazo derecho y a los pies Nicodemo, que le sujeta la pierna.

   

En un registro superior y a la derecha aparecen las tres Marías– María Magdalena, María de Santiago y Salomé- con nimbo, la mano en el pecho y portando perfumes, a las que un Ángel, sentado en una losa en diagonal a la izquierda, les comunica la Resurrección de Cristo. En la parte inferior se encuentran desmayados siete soldados que custodiaban la tumba de Jesucristo.

La composición: se organiza de forma geométrica en tres registros: en el superior hay tres figuras y una piedra diagonal; la parte central es  triangular con tres figuras y la inferior rectangular con siete soldados armados, amontonados y paralizados.

Todo el conjunto se articula a base de líneas verticales –las tres Marias-, diagonales –la losa, el brazo, los soldados - y horizontales- cuerpo de Jesús- combinadas  de tal manera que nos llevan la vista al tema principal, el entierro de Cristo, cuya figura de mayor tamaño - perspectiva jerárquica - se convierte en el centro de atención, ya que los personajes miran hacia él. El artista sugiere la perspectiva colocando en primer plano cuerpos enteros, en el segundo más pequeños y en el último sólo cabezas - perspectiva invertida - como vemos en el grupo de soldados. Hay horror vacui (todo el espacio está cubierto de decoración).

La composición es simétrica y estática. Las figuras están tratadas esquemáticamente y con hieratismo pero las curvas de cuerpos y pliegues sugieren ya movimiento. Hay detallismo en rostros y barbas. Aparecen en hileras ordenadas, con isocefalia - cabezas a misma altura, disposición que recuerda a las miniaturas mozárabes.

Los personajes se adaptan al marco arquitectónico, como vemos en las tres Marías y en los soldados de los extremos vestidos a la moda medieval- anacronismo-. Las figuras son elegantes, estilizadas y antinaturales pero muy expresivas; están suavemente modeladas y los pliegues hechos con incisiones muy finas, ya que el artista se inspira en la talla de marfil califal de influencia oriental.

Función: la escultura está cargada de simbolismo, no tiene sólo un valor ornamental sino que cumple una función didáctica y moralizante enseñando a los fieles los dogmas cristianos. Era una Biblia en piedra. El origen de los bajorrelieves podría estar en la representación de los dramas litúrgicos de la Pasión que los monjes seguramente escenificaban en el claustro durante la Semana Santa.

El estilo: esta obra pertenece claramente al Románico, estilo que se desarrolló en Europa Occidental durante los siglos XI y XII. Observamos todas las características de la escultura románica: está supeditada a la arquitectura, concebida en función de su emplazamiento y se rige por la ley de adaptación al marco, lo que obliga a deformar las figuras. Al artista no le interesa la belleza sino la expresividad, por eso las figuras están desproporcionadas y sus rasgos exagerados o deformados, para resaltar ciertas partes del cuerpo (cabeza, ojos, manos). La escultura es antinatural y no tiene perspectiva ni profundidad. En la composición, muy clara y ordenada, imperan el "horror vacui ", la frontalidad, la simetría, el equilibrio y la isocefalia. Las figuras son solemnes, hieráticas, planas, carecen de volumen. Tiene función didáctica: en un mundo teocéntrico, la Iglesia adoctrinaba a los hombres a través de las imágenes sobre cómo alcanzar el cielo imitando la vida de Cristo y de los santos, que servían de modelo.

El escultor y su época:
Debido a la falta de documentación, los especialistas no se han puesto de acuerdo sobre el número de escultores o talleres que trabajaron en el claustro. La mayoría acepta dos maestros: el Primer Maestro, de nombre y origen desconocido, fue un genial escultor de una talla excelente que trabajó a fines del siglo XI y comienzos del XII con su correspondiente taller. Se le atribuyen en el claustro bajo 35 capiteles de la galería este, norte y parte de la oeste y seis de los ocho relieves tallados en los machones angulares con temas historiados de la vida de Cristo: Entierro y Resurrección, Descendimiento, Discípulos de Emaús, Duda de Tomás, La Ascensión y Pentecostés.

RESURRECCIÓN DE CRISTO: Les dice “Nihil formidetis, vivit Deus, ecce videtis” (No temáis, Dios vive; ya lo veis) que aparecen grabadas en el arco.

Los capiteles son de temas muy ricos y variados, de gran fantasía, con decoración geométrica unos, otros animales (leones, águilas, aves) y seres fantásticos (dragones, grifos, arpías, sirenas, centauros) enredados en una maraña vegetal, símbolos de virtudes y vicios, ejecutados con una talla muy fina. Aunque los monjes se encargaban de imponer las directrices y la iconografía, inspirada en la Biblia, los Evangelios, los Bestiarios fabulosos y los manuscritos miniados mozárabes el escultor trabajó en el claustro de Silos con notable libertad.

El Segundo Maestro o taller realizó a mitad del siglo XII los otros capiteles de la galería oeste y la sur completa, así como los relieves de La Anunciación y Coronación de la Virgen y El Árbol de Jessé, con un estilo naturalista que anuncia ya el Gótico.

El claustro superior, de finales del siglo XII, es  de menor calidad.

Influencias: el claustro de Silos tuvo una gran influencia en el Románico de la zona, especialmente en el norte de Palencia y  en  los claustros porticados de las iglesias de
Soria y Segovia.

ICONOGRAFÍA: Estudio del origen, formación y desarrollo de los temas figurados

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